Malos tiempos, no sólo para la poesía. Las consecuencias de la crisis económica y financiera están poniendo en cuestión asuntos y cuestiones que hasta ahora parecían intocables: servicios públicos, prestaciones, retribuciones de los empleados públicos, edad de jubilación...
Tampoco la sanidad y la educación se están librando de la quema.